
Si las miradas hablaran, Tom Cruise y David Beckham dirían toda clase de palabras gay, entre ellas marcas de bolsos y perfumes, o quizá recordarían las noches que comparten cuando sus esposas visitan el planeta de Xenú. Lo que es cierto es que el hijo adoptivo de Cruise, Connor, no quiere saber nada de lo que dicen y su cara lo demuestra.



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