Sin pies ni cabeza, el nuevo show de Televisa intenta abarcar demasiado y se queda en justamente eso, el intento. El concepto no es nada nuevo, abarca desde el cumplirle sueños a los espectadores hasta musicales en vivo de 'has beens' que por algo desaparecieron del mapa del espectáculo, por ejemplo 'Los Joao'. La conducción de Alan Tacher y Adal Ramones resulta torpe, ambos intentan sobresalir más que el otro y por lo mismo se atropellan al hablar. Nada, absolutamente nada resulta interesante y para ver éste tipo de televisión bastaría con sintonizar 'Clásico TV' en cualquier sistema de cable. Una pérdida de espacio televisivo que bien podría ser utilizado para conceptos más interesantes. Perry.



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