El que estuvo de pena ajena fue A.B. Quintanilla, quien casi nos hace llorar de la vergüenza cuando lo vimos desfilar por la alfombra roja. El chaleco, la cremallera, el cinturó, bueno ¡nada tenía que ver! y se coronó como el peor vestido de la noche. Que oso! Fachonista.



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