Kelly Osbourne habló por primera vez de una adicción que por poco la mata y que empeoró cuando su madre fue diagnósticada de Cáncer en 2002. "Me sentía muy triste y conseguía Vicodin (un analgésico). Al poco tiempo me tomaba hasta 50 pastillas diarias" asegura la hija de Ozzy quien intentó carias veces rehabilitarse sin éxito. Ahora, Kelly se encuentra 'limpia' desde enero y asegura sentirse mejor que nunca asegura que 'aunque sé que puedo recaer, el reconocerlo me da la fuerza de luchar contra ello'. Suerte Kelly y esperemos que pronto salgas de ésta. Perry.



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